Sus ojos brillaban enfurecidos, no había forma humana posible de calmar todas esas oscuras sensaciones que recorrían su mente. Habían hecho daño a su hija, tanto física como psicológicamente.
Como líder de la aldea, sabía que tenía que tomar ciertas decisiones, sus hijos, Eizhan y Lana habían decidido que hacer en su vida... pero él no podía vivir sabiendo como habían profanado la pureza de su hija.
Se levantó de la silla en la cual aguardó durante dos semanas a que le llegasen noticias sobre como iba el entrenamiento de su hija... cuando el informador llegó, y le comunicó el avieso final de su retoño; al menos, de cómo era hasta ese momento.
Nunca en toda su vida había podido sentir tanto odio y desprecio hacia los seres vivos y, por primera vez, agradecía poseer su poder ocular... poder percibir el fin de las cosas le haría saborear del todo la venganza.
Soltó todo el papeleo, reventó la mesa por la mitad haciendo un corte perfecto, y se emprendió en búsqueda del asentamiento enemigo que se hallaba al otro lado del continente... sabía que tardaría... y cuanto más tardase, peor sería el daño que recibiría Lana: la pobre chica ya había perdido suficiente con la ejecución de su prometido. Tenía que salvarla, o al menos lo que quedase de ella.
El viaje le tomó mucho tiempo, pero tras un largo recorrido usando impulsos de energía, logró llegar... presentía el sufrimiento de su retoño, sabía que estaba cerca y, finalmente... perdió el juicio.
Todo se oscureció: sólo veía líneas y puntos, líneas y puntos hasta el fin del mundo; "el mundo es tan frágil ante mis ojos...", pensaba recorriendo cada línea con sus cuchillos de oscuridad, troceando a cada ser que se metía en su camino.
"¿Por qué lloras, pequeña? Solo estoy haciendo que llegue el fin de tu línea temporal"
definitivamente, había perdido el juicio cómo su padre... Drake, el héroe de la guerra santa, no era más que un heraldo del mal en busca de dolor, venganza y sufrimiento. Mataba todo lo que estaba en su camino, cualquier cosa: Objetos, personas, armas, animales, árboles; todo.
Tras horas de asesinatos a sangre fría, una voz le despertó... una voz tranquila e imperturbable "Basta... ya basta Drakens... ya han pagado, no queda ni un cuerpo en pie. Solo estás cortando los cadáveres de tus enemigos".
Drake abrió los ojos y se vio completamente manchado de sangre, vísceras y tierra. Su hija estaba en el suelo, casi sin ropa y con la mirada perdida, con un hilo de sangre cayendo de la comisura de sus labios, y lágrimas secas en sus lagrimales... la niña había perdido su "alma", parecía una muñeca vacía.
Drake cayó delante de ella, se arrodilló, la cubrió con su gabardina y comenzó a llorar apretándola contra su pecho...
Él no lo sabía, pero eso era el comienzo del fin, el comienzo de su fin en la tierra.
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